16 abril 2015

¿Ha terminado la crisis?

Eso le gustaría a Rajoy para renovarse en el cargo. Pero las cosas no son están tan claras.

La crisis fiscal no ha terminado

Entre los muchos desequilibrios que ha acumulado la economía española durante la crisis, el más persistente después del paro, es el déficit público. Pese a las políticas de austeridad, y pese a que se han subido impuestos como nunca, la Administraciones españolas gastaron 60.537 millones de euros más de lo que ingresaron en 2014. Esta cifra es un 5,72 por ciento del PIB, lo que quiere decir que no es sostenible.
De mantenernos en estos niveles de déficit, aunque creciésemos, como parece probable que sucederá, a un ritmo superior al 3 por ciento, la deuda pública como porcentaje del PIB seguiría aumentando. En cuestión de finanzas públicas no tenemos un problema urgente, pero sí grave. Evidentemente, en la medida en que el Estado se puede financiar en los mercados, no hay una urgencia inmediata en reducir déficit. Sin embargo, el stock de deuda pública acumulada está ya en un nivel del 100 por cien del PIB. Esto significa que ante un mínimo repunte de los tipos de interés, la situación presupuestaria se deterioraría gravemente. Si el coste medio de la deuda subiese un solo punto, las AAPP dispondrían de 10.000 millones de euros menos para gastar, o tendrían que subir impuestos en la misma cuantía. Para hacernos una idea de lo que esto supone, pensemos que la famosa "reforma fiscal" va a suponer, según los cálculos de Hacienda, dejar de recaudar 9.000 millones entre 2015 y 2016.
Dado el stock acumulado de deuda que tenemos; cualquier planteamiento sensato pasaría por llegar cuanto antes a un nivel de déficit que haga que la relación entre deuda pública y PIB siga creciendo. Por esta razón, reducir el déficit según el calendario acordado con nuestros socios europeos no es algo que deberíamos cuestionar. Por otra parte, si no cumplimos, lo único que deberíamos esperar es que se incremente nuestra prima de riesgo, el diferencial que tenemos que pagar con respecto al país más seguro y estable, Alemania. Deberíamos haber aprendido que ese camino sólo conduce al fracaso económico y social. En este sentido, que el Gobierno español ha conseguido reducir el déficit público en un 0,9 por ciento del PIB en 2014 no es alentador. En primer término, el BCE ha ido relajando su política monetaria. Esto ha permitido a España financiarse más barato. Además, y esto es aún más importante, el precio del crudo se derrumbó en el cuarto trimestre. Esto ha sido un auténtico "regalo inesperado" para la economía de la eurozona más dependiente del petróleo. En consecuencia, el crecimiento económico ha sido superior a lo pronosticado por los analistas y el propio Gobierno. En estas condiciones, con todo, y sin rebaja ninguna de impuestos, sólo se ha conseguido algo menos de 10.000 millones de reducción del déficit. En 2015 hay que reducir el déficit en 15.000 millones, y en 2016 en otros tantos, dejando de recaudar 9.000 millones por la "reforma fiscal", algo complicado.
Si esto se quiere lograr, va a tener que aumentar la recaudación y reducirse el gasto público. A diferencia de las críticas situaciones de 2010 y 2012, ahora los sacrificios se pueden aplazar. Sin embargo, hay que tener claro que a medio plazo, habrá que reducir este desfase entre ingresos y gastos. El crecimiento económico está ayudando, pero no va a ser suficiente y l a recaudación no se va a volver a incrementar a tasas de dos dígitos.
Anteriormente, los tributos ligados a la actividad inmobiliaria, e incluso la recaudación en general estuvieron creciendo por encima de la economía. Posteriormente, durante la crisis, las bases de los principales impuestos, las magnitudes sobre las que se recaudaba se cayeron más rápido que la economía y no nos hemos recuperado. La economía española soporta ahora tipos impositivos más altos, más fraude, evasión fiscal y economía sumergida.
Sólo es posible seguir creciendo, y en consecuencia, empezar a restañar las heridas de la crisis, comenzando por el monstruoso paro, si se sigue reduciendo el déficit público. Para conseguir reducir el desequilibrio fiscal no sólo hay que crecer, también hay que controlar los gastos y conseguir más ingresos. El punto de mayor desfase del gasto parece estar en las autonomías que han superado el objetivo de déficit en un 66 por ciento. Además, hay que conseguir que estos tipos impositivos similares en España no recauden menos que en otros países: la lucha contra el fraude es otro punto clave. Hay mucho por hacer, porque la crisis fiscal en España se ha suavizado pero aún no ha terminado
Abrazos,
PD1: Y eso que el paro mejora, pero falta tanto, tiene que contratarse tanta gente más, ¿volveremos algún día a la locura de consumo de 2000-2008? Lo dudo…, luego seguimos en problemas…

Más empresas menos paro

La bajada del número de parados en marzo (-60.214 personas) y el aumento del número de afiliados a la seguridad social (+160.579 nuevas afiliaciones) pese a ser una buena noticia no evita que el drama del paro siga siendo la principal losa de nuestra economía.
En este año electoral, todos los partidos políticos centran una parte relevante de su discurso en el problema del paro. Algunos hasta cuantifican los empleos que se crearían si se aplicaran sus recetas económicas, pero ninguno parece ir a la raíz del problema: los gobiernos no crean puestos de trabajo. No es su función. Los puestos de trabajo los crean las empresas: grandes y pequeñas, incluyendo a los empresarios individuales o autónomos. El cometido de cualquier gobierno debe ser propiciar las condiciones adecuadas para fomentar, por un lado, la creación de empresas, y por otro, facilitar la contratación de trabajadores por parte de las mismas.
Aunque sea una obviedad, sin empresarios no hay empresas, y sin empresas no hay creación de puestos de trabajo posible. Lamentablemente, hoy en día la imagen del empresario está injustamente denostada, ignorándose la existencia de millares de empresarios anónimos que luchan honradamente día a día por sacar adelante sus empresas y los puestos de trabajo asociados a las mismas.
Cuando se habla de empresarios suele asociarse a la imagen de los responsables de las grandes empresas consolidadas y con elevados beneficios. Se ignora, que salvo en el caso de las empresas herederas de los antiguos monopolios u oligopolios, o de aquellas cuyos ingresos están muy asociados a los presupuestos públicos, el camino hasta convertirse en una empresa de éxito y rentable ha sido un proceso largo y lleno de momentos de incertidumbre. Adicionalmente, la mayoría de las empresas enEspaña son de reducida dimensión, en las que el empresario incluso arriesga supatrimonio personal con tal de sacar adelante la empresa.
Si la tasa de natalidad empresarial no aumenta, es decir, si no se crean más empresas de las que se destruyen, será difícil que se generen suficientes puestos de trabajo como para mitigar considerablemente el drama del paro. Ahora, para no utilizar la palabra empresario, se ha puesto de moda el término "emprendedor". Es un término de momento inmaculado, sin la connotación negativa del término empresario. Quien decide emprender o montar una empresa, bien por vocación, bien por necesidad al haberse quedado fuera del mercado de trabajo y no tener otra opción, no tiene garantizado un nivel mínimo de ingresos. La incertidumbre es una característica de la actividad empresarial. Cuanto más elevados sean los costes laborales adicionales a los sueldos (seguridad social a cargo de la empresa y retenciones fiscales), y cuantas más trabas existan a la posible finalización de la relación laboral, menos incentivos tendrán las empresas, especialmente las de menor dimensión, para contratar personal.
Existe unanimidad en catalogar el paro como el mayor problema económico de España. Ojalá exista también unanimidad en aceptar lo obvio: sin empresarios no habrá empresas, y sin empresas no habrá más puestos de trabajo.
Las medidas que se han adoptado han servido para generar empleo, malo y subvencionado. Han conseguido abrir un gap horroroso: se paga más en pensiones de lo que se ingresa… ¿Se dejará de subvencionar el crear empleo precario, trabajos de una semana, trabajos para un rato…? Si, lo han conseguido, han creado un empleo que no paga cotizaciones a la Seguridad Social, cojonudo pues!!!

Los 417.000 empleos creados en 2014 sólo dejan 950 millones en las arcas de la Seguridad Social

Lo recaudado por cotizaciones sociales no bastó para pagar pensiones
El empleo precario, con bajo sueldo y poca estabilidad, y el aumento de los trabajos a tiempo parcial hacen que los ingresos de la Seguridad Social no se recuperen al ritmo que lo hace la ocupación. Si la afiliación ha crecido a un ritmo en torno al 2% buena parte de 2014, la recaudación por cotizaciones sociales no ha llegado a avanzar ni siquiera a un 1%.
De hecho, los 417.000 puestos de trabajo creados el año pasado se tradujeron en un incremento de la recaudación por cotizaciones de apenas 945,65 millones de euros, un 0,96% más que en el año 2013.
Nada que ver con lo que ocurría antes de la crisis. Por ejemplo, entre 2006 y 2007, cuando la ocupación aumentó en 453.000 personas, las cotizaciones sociales se dispararon en 7.592 millones de euros, es decir, casi ocho veces más de lo que lo hizo entre 2013 y 2014. Esta subida pudo deberse en parte a la subida salarial de entonces, cuando la mayoría de convenios estaban ligados a la inflación, pero, evidentemente, el aumento de la ocupación tuvo mucho que ver con este crecimiento de los ingresos por cuotas.

Agujero entre cotizaciones y pensiones

Este mínimo aumento de los ingresos por cuotas ha provocado que, por tercer año consecutivo, el importe recaudado con las cotizaciones sociales (99.155 millones de euros) sea insuficiente para pagar las pensiones (que ascendieron a 104.688 millones de euros). El "agujero", aunque es menor que el del año anterior, ascendió a 5.533 millones de euros.
En los años previos a la crisis, la diferencia entre cotizaciones y pensiones llegó a ser de hasta 23.000 millones de euros, lo que permitía financiar todas las prestaciones y gastos de la Seguridad Social con las cotizaciones y, además, realizar aportaciones extraordinarias al fondo de reserva de las pensiones.
En los últimos años, la situación ha sido la contraria: el Estado ha tenido que hacer aportaciones más altas a la Seguridad Social y, además, recurrir a los fondos de la hucha de las pensiones para pagar las pagas extras de los pensionistas. En 2015, la previsión es que el Gobierno vuelva a recurrir al fondo sacando unos 8.000 millones de euros.
Se ha creado empleo, pero no se gana más:
¿Cuánto crecieron las rentas declaradas a Hacienda en 2014, un año en el que el empleo aumentó un 2,5%? Pues prácticamente nada, señal inequívoca de que los salarios son sensiblemente más bajos. Trabaja más gente para ganar en conjunto lo mismo. Aun así, Hacienda logró recaudar su máximo histórico por IRPF tras perder 52.000 millones de bases imponibles respecto a 2007.
PD2: Y las CCAA andan a lo suyo, pasan de las directrices del Gobierno Central. Falta alguien que las ponga en su sitio, pero quiá!!
PD3: ¿Qué sentido tiene que España se financie gratis o que el que quiera comprar bonos españoles pague por hacerlo? De coña marinera… No sería mejor dejar el dinero en cuenta corriente en el banco. Ah, es que no se fían de los bancos y por eso prefieren pagar por comprarle bonos al Reino de España. ¡Están locos estos hispanos!

Caída de tipos: flujos vs fundamentales

Los actuales tipos de interés de los distintos bonos soberanos europeos, en mínimos históricos, sólo son explicables por la intervención del Banco Central Europeo. El tipo de interés de los bonos, muchos de ellos incluso en negativo, no refleja los fundamentales de cada una de las economías de la Eurozona.
El mercado de bonos funciona con las mismas bases que cualquier otro mercado: los precios se forman en función de la oferta y la demanda. La existencia de un flujo de compra de bonos soberanos conocido de alrededor de 50.000 millones de euros mensuales hasta septiembre de 2016, presiona los precios al alza y, consecuentemente, los tipos de interés de dichos bonos a la baja.
¿Hasta qué nivel pueden llegar los tipos de interés de los distintos bonos soberanos? La respuesta sólo la tiene el propio BCE. Al haber hecho público su plan de compra de bonos con las cuantías mensuales a comprar, notificando cada lunes el volumen de compras realizadas, permite a los tenedores de los bonos soberanos que estuvieran pensando venderlos, esperar a hacerlo mientras los precios sigan subiendo, y los tipos bajando.
El BCE al menos ha aclarado que no comprará bonos a un interés inferior al actualmente vigente en la Facilidad Marginal de Depósito (-0,20%), tipo que actualmente el BCE cobra a los bancos por el dinero depositado en la institución.
Los tipos de los bonos soberanos a dos años de los Países Bajos, Finlandia, Austria, Bélgica o Francia están ya en territorio negativo y muy cerca del nivel considerado como precio máximo (tipo de interés mínimo) de compra por parte del BCE. Teniendo en cuenta que el programa de compra de bonos no lleva ni un mes operativo, de los dieciocho previstos, es muy posible que la rentabilidad negativa vaya abarcando vencimientos más largos.
El mercado de bonos se encuentra totalmente intervenido. Un peligro creciente de esta intervención es la minusvaloración de la prima de riesgo. A los tipos actuales NINGUNO de los bonos soberanos de la Eurozona recoge los fundamentales de cada una de las economías que financia.
En el gráfico adjunto se observa la evolución de la prima de riesgo de los bonos soberanos españoles con la evolución de las calificaciones crediticias de las diversas agencias de rating. El paralelismo entre el aumento de la prima de riesgo y las bajadas de rating es evidente desde 2010 hasta mediados de 2012. Desde entonces, la reducción de la prima de riesgo ha sido mucho más acentuada que la mejora de la calificación crediticia del Reino de España. La prima de riesgo actual, diferencia entre la rentabilidad del bono español a diez años y el alemán al mismo plazo, es ahora de 106 puntos básicos. La última vez que l diferencial con Alemania se situaba en dicho nivel, el rating de la deuda española era hasta SEIS escalones superiores a la actual. La mejora de la prima de riesgo reflejada en los tipos de interés de los bonos del Tesoro no se ha visto ratificada por las agencias de rating, al menos en la misma intensidad.
Un flujo comprador en un mercado financiero como el de los bonos soberanos puede ocasionar que los precios suban más de lo que sería razonable de acuerdo a los fundamentales del Tesoro emisor de los bonos. La experiencia dice que tarde o temprano los fundamentales acaban reflejándose en los precios de los bonos, y la prima de riesgo "razonable" en los tipos de interés.
A día de hoy los tipos, incluso negativos, de los bonos soberanos europeos NO recogen la prima de riesgo que deberían reflejar. De momento mandan los flujos, pero tarde o temprano los fundamentales primarán.
PD4: Grecia lista para la bancarrota. Faltan nanosegundos:
El EUROBANK baja un 12% y se acerca cada vez más rápido a cero:
Y el banco Piraeus le sigue de cerca…
C’est fini, del todo. Aurevoir… ¡Qué pena! Esta técnica de salvar a la banca no ha funcionado en Grecia… No se ha salvado la banca. Deberán empezar de cero, con bancos nuevos…
PD5:  ¡¡¡Aleluya!!!:  Escucha este vídeo que dura muy poco. Recuerda que seguimos celebrando la Pascua, la resurrección salvadora del Señor: https://www.youtube.com/watch?v=KnQGs24U1e8
"El Mesías" es un oratorio compuesto por Georg Friedrich Händel en 1741. 
Händel compuso la obra en Londres, en apenas tres semanas. Aunque tradicionalmente asociado con la Navidad, este oratorio trata no sólo el nacimiento de Jesús, sino toda su vida. Unos meses después de ser compuesta la obra se estrenó en Irlanda, durante un viaje de su autor, pero el gran estreno no llegó hasta 1742, en el New Music Hall de Dublín para un concierto benéfico.
El libretista Charles Jennens compuso el texto, formado por fragmentos bíblicos. Jennens presentó la obra como si fuese una ópera, dividida en tres actos subdivididos en escenas.
La primera parte tiene por tema el Adviento y la Navidad. Se anuncia la venida de Cristo, por lo que se encuentran algunos momentos de exaltación marcados por una gran intensidad expresiva.
La segunda parte ilustra la Pasión, la Resurrección y la Ascensión y finaliza con el Hallelujah, con coro, trompetas y timbales.